Los dos millones de desplazados, los 49.000 millones de dólares en pérdidas, los 1600 muertos en incendios forestales o el aumento del hambre debido a las sequías son algunas de las consecuencias que nos dejó el calentamiento global en 2018. En total, casi 62 millones de personas estuvieron expuestas a peligros naturales por su causa. El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, pide medidas concretas en lugar de discursos; entre ellas, acelerar la transición a las fuentes de energía renovables.

 – “El impacto socioeconómico del cambio climático se está acelerando”, según el informe sobre El estado del clima 2018 de la Organización Meteorológica Mundial publicado este jueves, en el que se constata que las concentraciones récord de gases de efecto invernadero en la atmósfera están acercando las temperaturas del planeta a niveles cada vez más peligrosos.

Esta aceleración es el motivo por el que el Secretario General de la ONU ha convocado este 23 de septiembre la Cumbre sobre el Clima. “A los líderes les digo, no vengan con discursos, vengan con planes”, aseguró António Guterres en Nueva York. Entre las medidas concretas, pidió acelerar la transición de las fuentes de energía basadas en combustibles fósiles a las renovables.

Por su parte, la presidenta de la Asamblea General, María Fernanda Espinosa, también recordó en una reunión sobre Cambio Climático y Desarrollo Sostenible, que se celebra este jueves y en la que participan líderes de 146 países, que además todos tenemos un papel individual que representar en la lucha contra el cambio climático.

Indicadores sin precedentes

El reporte sobre el estado del clima, que este año cumple el 25 aniversario de su primera edición, destaca entre las evidencias del cambio climático el aumento récord del nivel del mar, así como las temperaturas excepcionalmente altas tanto en tierra como en los océanos de los últimos cuatro años, lo que está coincidiendo con los niveles máximos de los gases de efecto invernadero.

“Esta tendencia al calentamiento se inició a principios de siglo y se prevé que continúe”, concluyen los científicos*.

“Desde que se publicara por primera vez, la climatología ha alcanzado un grado de robustez sin precedentes, y ha proporcionado pruebas fehacientes del aumento de la temperatura mundial y de circunstancias conexas, como el aumento acelerado del nivel del mar, la reducción de los hielos marinos, el retroceso de los glaciares y fenómenos extremos, tales como las olas de calor”,  explicó Petteri Taalas, secretario general de la citada Organización al presentar el informe.

Estos indicadores climáticos se están haciendo más pronunciados: los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera, que eran de 357 partes por millón cuando se lanzó el primer informe en 1993, han crecido hasta las 405,5 partes por millón en 2017. Se espera un mayor incremento durante 2018 y 2019.

Las condiciones atmosféricas extremas han continuado en los primeros meses de 2019, con el caso más reciente del ciclón Idai, que ha causado inundaciones devastadoras y trágicas pérdidas de vida en Mozambique, Zimbabwe y Malawi, lo que le convierte en el desastre climático más mortífero del hemisferio sur.

“Idai llegó a tierra en la ciudad de Beira (Mozambique): una ciudad en rápido crecimiento, situada a baja altitud en un litoral vulnerable a las mareas de tempestad y que ya está sufriendo las consecuencias de la elevación del nivel del mar”, declaró Taala.

El responsable de la OMM añadió que “las víctimas del Idai encarnan las razones por las que necesitamos una agenda mundial” para la adaptación al cambio climático y la reducción de sus riesgos.

El comienzo de 2019 no abriga muchas esperanzas. Además del desastre del Idai en África, Europa también ha registrado a diario temperaturas que han marcado nuevos registros máximos, mientras un frío inusual ha golpeado América del Norte y las olas de calor han azotado Australia. También las capas de hielo ártica y antártica se han aproximado a mínimos de récord.