La sede del Legislativo, único poder en manos de la oposición, amaneció el martes tomada por agentes del servicio de inteligencia (SEBIN) por la supuesta presencia de explosivos en su interior, y policías bloquearon sus accesos, impidiendo la entrada de los diputados.

El contingente de uniformados de la GNB cerró los accesos al Palacio por los cuatro puntos cardinales y posteriormente extendió más el perímetro evitando que ciudadanos y diputados tuvieran posibilidad de acercarse. Ante la imposibilidad de acceder a su interior, los diputados decidieron aplazar a este miércoles las sesiones que tenían previstas.

El líder opositor Juan Guaidó -jefe parlamentario reconocido como presidente encargado de Venezuela por medio centenar de países- acusó al gobierno de Nicolás Maduro de buscar “cerrar” el Parlamento venezolano,  como parte de una arremetida oficialista, pero aseguró que el miércoles sesionará. “Están tratando de cerrar por la vía de los hechos el Parlamento nacional, única instancia legítima reconocida por el mundo”, denunció ante periodistas Guaidó.

Más tarde, la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) aprobó despojar de su fuero parlamentario a cinco diputados opositores por su implicación en el alzamiento militar de hace dos semanas, por el que ya se sancionó con la misma medida a otros siete legisladores.