FranciscoEl Papa Francisco en la Plaza de San Pedro en ocasión de la “Fiesta de los Abuelos”.

Ante cerca de 40.000 ancianos que llenaron la Plaza de San Pedro Francisco reiteró su denuncia a la llamada “cultura del descarte”

¡Todos estamos llamados a contrarrestar la cultura del descarte! ¡Los cristianos y las personas de buena voluntad construyamos una sociedad más humana! Agradeciendo en especial la presencia del Papa Benedicto XVI, después de escuchar con atención y cordialidad algunos testimonios de ancianos y abuelos, en representación de las diversas realidades del mundo, el Papa Francisco agradeció también a los miles de participantes en esta fiesta, «nuestra fiesta», como dijo.

Una fiesta en familia, de encuentro, cercanía y oración, hizo hincapié el Papa Bergoglio, destacando luego el testimonio de los hermanos que llegaron desde Erbil, Kurdistán iraquí, huyendo de una violenta persecución. Su presencia es un don para la Iglesia, afirmó, subrayando que la violencia contra los ancianos es inhumana, como la que se comete contra los niños. Y recordando que Dios nunca los abandona.

Tras señalar que la vejez es un tiempo de gracia, en el que el Señor llama a custodiar y transmitir la fe, el Obispo de Roma habló también de la importante tarea de los ancianos de ser memoria de las familias y pueblos. Pulmones de humanidad, que deben ser custodiados y cuidados, dijo también el Santo Padre enfatizando que nunca los hogares para los ancianos deben ser prisiones, donde se olvida y maltrata a los ancianos. Y poniendo en guardia contra el abandono y el descarte, verdadera eutanasia escondida y contra la cultura del descarte, que tanto daño le hace al mundo, recordó que un pueblo que no trata bien a los abuelos no tiene futuro pierde la memoria y sus raíces.

“Una de las cosas más bonitas en una familia es poder acariciar a un niño y dejarse acariciar por el abuelo o la abuela”, indicó.

Durante la ceremonia que fue amenizada por cantantes como el tenor Andrea Bocelli, Massimo Ranieri y Claudio Baglioni, tomaron la palabra varias familias que relataron su testimonio.  Entre ellas se encontraba una pareja de ancianos cristianos procedentes de Erbil, en el Kurdistán iraquí, ambos de 70 años y padres de diez hijos, que tuvieron que escapar de la zona en agosto tras el asedio de los extremistas del Estado Islámico (EI).

La ceremonia de la Fiesta de los Abuelos continuó con una misa presidida por el papa y en la que también concelebrarán un centenar de sacerdotes ancianos.