Lo ha anunciado el presidente francés, Emmanuel Macron, en un esperado mensaje a la nación en el que ha dado cuenta de los avances en la lucha contra la pandemia de la COVID-19.

El mandatario ha tenido palabras de agradecimiento para todos los que han seguido trabajando para que el país funcione y también para aquellos que se han quedado en sus casas, impidiendo que se propague la enfermedad.

“El 11 de mayo tendremos la capacidad de hacer un test a todas las personas que tengan síntomas”, ha dicho. A partir esa fecha se reactivará paulatinamente la economía, las escuelas y las actividades públicas. Sin embargo, seguirá cerrados restaurantes, cines y teatros. Los grandes eventos musicales, sociales o deportivos seguirá prohibidos hasta entrado el verano.

El presidente francés ha reconocido que el país “obviamente no estaba suficientemente preparado” para la epidemia. “Nos quedamos sin batas, guantes, gel… No pudimos distribuir tantas mascarillas como nos hubiera gustado”, ha señalado. “He visto fallos, aún demasiada lentitud, procedimientos innecesarios, debilidades en nuestra logística”, ha reconocido.

Macron ha afirmado que Francia invertirá masivamente para buscar una vacuna contra la COVID-19. Ganaremos la batalla, pero nos quedan muchos meses de convivencia con el virus.

También ha anunciado que anulará “masivamente” la deuda de los países africanos, para ayudarles a controlar pandemia, un gesto de solidaridad que pocos esperaban. En lo que concierne a las fronteras, Macron ha afirmado que seguirán cerradas para los países no europeos.