Francia ha celebrado este domingo una jornada electoral de la primera vuelta de las elecciones municipales con una abstención récord estimada entre el 53,5% y el 56%, lo que ha llevado a varios políticos a pedir el aplazamiento de la segunda vuelta.

Menos de la mitad de los 47,7 millones de votantes han emitido su voto en una jornada electoral marcado por el nivel de alerta 3 por el coronavirus, que ha llevado al cierre total de establecimientos, a excepción de tiendas de alimentación y farmacia. Se trata de una cifra histórica para una población francesa generalmente movilizadora e implicada, a pesar de la lenta erosión de un mandato a otro: en 2014, el índice de abstención fue del 36,45% en la primera vuelta.