Transcurrida la primera mitad de la nutrida programación del FeMÀS en su XXXV edición, inaugurada por el Cuarteto Mosaïques y la intervención de María Hinojosa en el “Stabat mater” de Boccherini, llegamos al ecuador con  Rinaldo, en versión de concierto, protagonizada por The English Concert, donde el espíritu de Haendel parece presidir  esta obra monumental, inusualmente programada. De la mano de Harry Bicket, Rinaldo ha supuesto, sin lugar a dudas, uno de los momentos cumbres del Festival en donde voces, coros y orquesta, en envidiable conjunción, ofrecieron  una música  que va más allá de la mera solemnidad, una característica, por cierto, nada secundaria, tratándose de Haendel.

Otra de las novedades de este FeMÀS’35 ha sido, sin duda, la actuación del joven clavecinista (y organista) francés Benjamin Alard, que abordaba  las Variaciones Goldberg (1), un pilar que sostiene la bóveda de la obra de Bach, concebidas como una especie  de ayuda espiritual para un personaje cultivado  -el conde Hermann Karl von Kaiserling- que padecía de insomnio (probablemente debido a las responsabilidades que le impuso la enérgica emperatriz Catalina la Grande). Merece la pena, creo, hacer un poco de historia, a propósito de las Goldberg: fue la eminente clavecinista Wanda Landowska quien, huyendo en 1940 de la ocupación alemana, llega a los EE.UU, sin apenas recursos para atender a su supervivencia, eso sí, con un clavecímbano, obsequio de un alumno devoto. Pero Landwoska no sólo tenía necesidad de dinero; sobre todo, tenía necesidad de dar un recital. La ayuda provino de sus amigos, quienes alquilaron la sala del Town Hall (ningún empresario estaba dispuesto a correr riesgos), vendieron las localidades e hicieron la publicidad del concierto, aconsejándole que confeccionara un programa variado y popular. Pero Landwoska tenía otra idea en la mente: “Voy a interpretar solamente las Variaciones Goldberg y quedará memoria de ello”.

Como también quedará memoria de la interpretación de Alard, joven talento que bebe en la fuente de ilustres antecesores –el piano, con ser espectacular, es menos ‘intimista’-confiriendo a su interpretación un rigor técnico y estilístico a través de la visión ‘actual’ de una obra atemporal extremadamente compleja.

Dejamos constancia, asimismo, de las exitosas actuaciones de Andoni Mercero y Alicia Amo (“Música Boscareccia”); Irene González Roldán, jovencísima clavecinista;  Carlos Mena –sensacional- y su Disfonik Orchestra; La Danserye & Capilla Prolationum; la siempre bienvenida Accademia del Piacere, con su director y excelente violagambista Fahmi Alqhai; Valentín Sánchez & Leo Rossi; Andoni Mercero & Alfonso Sebastián, con la interpretación de sonatas para violín y clave de Bach… Una programación extensa e intensa que se completará con sendas actuaciones de la Joven Orquesta de Sevilla así como de sus solistas; la Capella Sancta María, Divino Sospiro, Paolo Fresu & Uri Caine, Franco Fagioli & Il Pomo d’Oro, Pirineus Ensemble & Joan Espina, Marta Almajano Ensemble, Nao d’Amores, para finalizar con The King’s Consort, dirigido por Robert King. Fuera de programa, FeMÁS ofrecerá sendas actuaciones de la Orquesta Barroca de Sevilla, dirigida por el joven talento ruso Maxim Emelyanychev, en un concierto-homenaje a Murillo.

MFR

Con el fin de llenar las horas en las que no podía descansar, Kaiserling logró que su joven protegido –Johann Gottlieb Goldberg, alumno de Bach- tocara el clavecímbano en una alcoba vecina a su dormitorio, sugiriéndole a Bach la composición de una obra “tranquilizante mejor que alegre”. Las Goldberg constituyen junto a las 33 Variaciones sobre un vals de Diabelli de Beethoven el más perfecto ejemplo del arte de la variación.