En el Día de Europa, el rey ha presidido este jueves la ceremonia de entrega del Premio Carlos V, que en su XIII edición, ha recaído en los Itinerarios Culturales del Consejo de Europa, una red de 38 caminos que surcan 61 países de cuatro continentes.

El acto ha tenido lugar en el Monasterio de Yuste (Cáceres) con la presencia del secretario general del Consejo de Europa, Thorbjorn Jagland y ha coincidido este año con el arranque de la campaña de las elecciones al Parlamento Europeo del 26 de mayo, que vienen marcadas por la crisis provocada por el “brexit” y el auge de los extremismos.

En este contexto, don Felipe ha enfatizado que España está empeñada “en lograr una verdadera Europa de y para los ciudadanos para que siga siendo faro y luz de cultura y espacio de libertad, igualdad y paz”.

Una Europa, ha añadido, que “con coraje y voluntad”, sea capaz de trabajar “de manera colectiva” a la hora de dar respuestas conjuntas a “la larga lista” de desafíos pendientes, entre los que ha citado el cambio climático, la sostenibilidad del planeta, las migraciones masivas o la revolución tecnológica y digital. “Necesitamos una Europa más unida, más fuerte, más determinada y, también, más efectiva en la consecución de las ambiciones y expectativas de sus ciudadanos”, ha remarcado el jefe del Estado.

Es la primera vez, desde 1995, que el Premio Carlos V se concede a una iniciativa, puesto que hasta ahora solo lo había recibido personas, entre ellas, Jacques Delors, Felipe González, Mijaíl Gorbachov, Helmut Kohl, Javier Solana, José Manuel Durao Barroso, Simone Veil y Antonio Tajani.

En su discurso tras recibir el galardón de manos de Felipe VI, Jagland ha advertido de que “el imperio de la ley debe ser respetado por todos” y “no manipularse para lograr ventaja política”.

Ante el auge de los nacionalismos y los populismo, el ex primer ministro noruego ha dejado claro que la base de cualquier conflicto debe ser “la aplicación del Estado de derecho” y el constitucionalismo. “Un estado debe ser gobernado sobre la base de una Constitución, una Constitución acordada, y que los conflictos internos, ya sean legales o políticos, deben resolverse de esa manera. Eso no quiere decir que una Constitución no pueda ser enmendada. Pero debe hacerse de acuerdo con las reglas”, ha sostenido.

Desde que irrumpió el desafío separatista catalán, el Consejo de Europa, la organización que nació hace 70 años y que agrupa a 47 países europeos con la misión de defender los derechos humanos y la democracia, ha defendido la unidad de España y la independencia de los tribunales españoles en el juicio a los promotores del “procés”.

La ceremonia de este año ha tenido como novedades el izado de una bandera de la UE, que permanecerá fija a la entrada del Monasterio de Yuste, y “El olivo de la paz” que, como símbolo de los valores europeos, Felipe VI y las demás autoridades han plantado en el jardín del monasterio donde reposan los restos del que fuera rey de España y cabeza del Sacro Imperio Romano Germano (1500-1558).