Las condiciones de sequía y los conflictos prolongados son los principales responsables

Un total de 41 países siguen necesitando ayuda alimentaria externa, siendo los conflictos la causa principal de los elevados niveles de inseguridad alimentaria y con unas condiciones meteorológicas adversas -en particular la escasez de lluvias en África- que afectan gravemente a la disponibilidad y acceso a los alimentos de millones de personas, según explica un estudio trimestral de las Naciones Unidas.

Los países de la lista – que incluye a 31 de África- no han variado en los últimos seis meses, según el informe Perspectivas de cosechas y situación alimentaria publicado este jueves por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Los 41 países que necesitan actualmente ayuda alimentaria externa son: Afganistán, Bangladesh, Burkina Faso, Burundi, Cabo Verde, Camerún, Chad, Congo, Djibouti, Eritrea, Etiopía, Guinea, Haití, República Centroafricana, República Popular Democrática de Corea, República Democrática del Congo, Iraq, Kenya, Lesotho, Liberia, Libia, Madagascar, Malawi, Malí, Mauritania, Mozambique, Myanmar, Níger, Nigeria, Pakistán, Senegal, Sierra Leona, Somalia, Sudán del Sur, Sudán, República Árabe Siria, Uganda, Venezuela, Yemen y Zimbabwe.

Al mismo tiempo, las cosechas de cereales se anuncian abundantes en varios países de América Latina y Asia, mientras que la mejora de las condiciones de seguridad ha contribuido a impulsar la producción agrícola en la República Árabe Siria.

La FAO señala que los conflictos son la principal causa de los altos niveles de inseguridad alimentaria seguidos por las condiciones climáticas adversas -en particular la escasez de lluvias en África- que afectan gravemente la disponibilidad de alimentos y el acceso de millones de personas.

La mayoría de los países del listado, 31, se encuentran en África e incluye a Haití y Venezuela como representantes de la región de América Latina y el Caribe.

Con relación a Venezuela se indica que la hiperinflación ha erosionado gravemente el poder adquisitivo local, generando graves limitaciones al acceso de los hogares a los alimentos, mientras que se espera que la producción de cereales disminuya debido a la falta de insumos agrícolas.