Los países de la Unión Europea fijaron este martes en un 35 % el recorte de las emisiones de CO2 que quieren exigir a los nuevos coches y camionetas a partir de 2030, nivel que eleva la propuesta inicial del 30 % de la Comisión Europea pero limita la ambición del 40 % que reclama la Eurocámara.

El acuerdo, que se alcanzó tras una extensa negociación de los ministros de Medioambiente de los Veintiocho reunidos en consejo en Luxemburgo, fija 2021 como fecha de referencia para la reducción del CO2 de los vehículos ligeros. Contempla también una cláusula de revisión en 2024 sobre los niveles exigidos para 2030 y también de los niveles que se pedirán para 2035 y 2045, en función del desarrollo tecnológico alcanzado.

Ese 35 % en 2030 -al que también se añade una senda intermedia de recorte del 15 % de las emisiones contaminantes para 2025- supone el término medio defendido por España y sitúa el esfuerzo reclamado a la industria entre las posiciones más conservadoras, lideradas por Alemania, y las más ambiciosas, capitaneadas por Francia.