Publicado en la revista internacional Atmósfera

El investigador de la Universidad Pablo de OlavideDavid Gallego Puyol, junto con la egresada del Grado en Ciencias Ambientales, Paula Hidalgo, han publicado recientemente un artículo en la revista internacional ‘Atmósfera’ que recoge el desarrollo de un índice relacionado con la persistencia de los vientos de levante en el estrecho de Gibraltar, utilizando únicamente datos contenidos en diarios de navegación. Durante el desarrollo del trabajo se demostró que era posible calcular este tipo de índice desde mediados del siglo XIX, lo que añade casi cien años a las series comparables disponibles hasta ahora.

El artículo ‘A historical climatology of the easterly winds in the strait of Gibraltar’ recoge resultados del Trabajo de Fin de Grado en el Área de Física de la Tierra de Paula Hidalgo, que mereció la calificación de Matrícula de Honor en el curso 2016/2017.

Entre los principales resultados obtenidos cabe destacar que si bien la frecuencia de los vientos de levante en el estrecho no presenta tendencias significativas durante el último siglo y medio, ésta tiene una periodicidad de unos cuarenta años, de tal manera que ha habido periodos con menos frecuencia de levantes, como por ejemplo entre 1900 y 1940, y periodos en los que la frecuencia ha sido ligeramente superior a la media, como el periodo que comenzó a mediados de la década de 1980 y que persiste en la actualidad.

“En muchas ocasiones se asume que la variabilidad asociada a periodos de esta extensión temporal está relacionada con cambios lentos en la temperatura de la superficie del mar. Los resultados obtenidos demuestran que no ha sido este el caso de los vientos de levante” explica Paula Hidalgo. Sin embargo, se ha comprobado que estos vientos sí que están profundamente relacionados con anomalías de temperatura y precipitación en prácticamente toda Europa. Los periodos con levantes más frecuentes e intensos suelen coincidir con periodos secos en el sur de Europa y húmedos en lugares tan remotos como la costa oeste Escandinava. La razón de este comportamiento radica en que los episodios persistentes de levante están asociados a desplazamientos del anticiclón de las Azores hacia el noreste de su posición habitual. “Estos episodios se denominan ‘bloqueos’ en el argot meteorológico, ya que ‘bloquean’ el paso de los sistemas de las borrascas que entran desde el Atlántico hasta Europa. De paso, estos episodios ocasionan anomalías de temperatura en toda Europa”, argumenta David Gallego.

Diarios de navegación y observaciones meteorológicas

Desde finales del siglo XVI y hasta finales del siglo XIX, la Edad de Oro de la Navegación, los navíos al servicio de las principales potencias europeas mantenían un registro de los acontecimientos ocurridos a bordo. Estos diarios de navegación no fueron específicamente creados para registrar el tiempo atmosférico, pero en la práctica, una de las informaciones más rigurosas que recogían eran las observaciones meteorológicas. A bordo de los navíos, los pilotos se encargaban de tomar y apuntar en el diario dos medidas esenciales para la seguridad del barco. La primera consistía en la latitud, y solía precisar de cuidadosas observaciones astronómicas. Por otra parte, era necesario determinar el viento, a fin de ajustar la trayectoria y ayudar en la siempre complicada determinación de la longitud geográfica.

Uno de los legados de este periodo son miles de diarios de navegación repletos de estas observaciones de viento y que hoy en día se conservan en archivos como la British Library, The National Archives (Kew, Gran Bretaña) o el Archivo General de Indias en Sevilla, entre otros. A finales de la década de 1980, se comenzó a apreciar el potencial de estos documentos para la investigación climática y a lo largo de los últimos treinta años se han desarrollado varios proyectos de recopilación y digitalización de estos diarios. Actualmente, muchas de las observaciones contenidas en estos antiguos documentos son accesibles en formato digital, permitiendo a los climatólogos desarrollar índices que cubren periodos inusualmente largos en regiones especialmente relevantes.

En este sentido, la climatología de los vientos de levante en el estrecho de Gibraltar es extraordinariamente interesante. En esta región, los vientos se canalizan en dirección este-oeste, pudiendo alcanzar velocidades superiores a 100 km/h, influyendo en las comunicaciones por aire y mar entre Europa y África.  A su vez, la frecuencia y fuerza de estos vientos han hecho de Cádiz un lugar ideal para la instalación de parques eólicos, por lo que una parte significativa de la producción de electricidad renovable en Andalucía depende del viento. Finalmente, no conviene olvidar el sector turístico. Si bien el viento favorece el desarrollo de ciertas actividades deportivas como el windsurf, el sector hotelero suele preferir la ausencia de levante fuerte, ya que estos episodios suelen estar asociados a altas temperaturas e incomodidad para el veraneante que busca disfrutar de su estancia en la playa.

A pesar de su interés, el estudio sistemático de los vientos de levante en el estrecho de Gibraltar requiere datos con resolución diaria. “Desafortunadamente, estas series sólo están disponibles desde mediados de la década de 1970 de una forma continua, por lo que las climatologías de este sistema de vientos apenas cubrían cuatro décadas, dificultando el estudio de tendencias relacionadas con el cambio climático o los ciclos de largo periodo”, afirma David Gallego. Sin embargo, debido al interés estratégico del estrecho de Gibraltar, esta zona ha sido y es una de las regiones más transitadas del mundo y, en consecuencia, existen miles de registros de viento tomados a bordo de navíos que podrían utilizarse para caracterizar a este sistema de vientos desde mucho antes del establecimiento de las redes actuales de observación.

Así, el Trabajo Fin de Grado de Paula Hidalgo, tutorizado por el profesor David Gallego, presenta la primera climatología del viento de levante en el estrecho de Gibraltar desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad, añadiendo cerca de un centenar de años a las series disponibles.