Tras cinco años de crisis económica y de vuelta a la recesión en 2012, el desempleo ha alcanzado cotas que no se registraban desde hacía casi veinte años, han disminuido los ingresos de las familias y ha aumentado el riesgo de pobreza o exclusión, especialmente en los Estados miembros de Europa Meridional y Oriental, según la edición de 2012 de Employment and Social Developments in Europe Review (Estudio de la evolución del empleo y de la situación social en Europa). Se ha agudizado el impacto de la crisis sobre la situación social a medida que han decaído los primeros efectos protectores del descenso de la imposición fiscal y el aumento de los gastos en prestaciones sociales (los denominados «estabilizadores automáticos»). Se perfila una nueva fractura entre los países que parecen atrapados en una espiral de caída de la producción, rápido aumento del desempleo y erosión de los ingresos disponibles y aquellos que por ahora han resistido bien o al menos en cierta medida. Estos últimos suelen tener un mercado de trabajo más eficaz y sistemas de protección social más sólidos.

«2012 ha sido otro año muy malo para Europa en cuanto a desempleo y deterioro de la situación social», ha comentado László Andor, Comisario Europeo de Empleo, Asuntos Sociales e Inclusión. «Pero nuestro análisis muestra hasta qué punto las reformas del mercado de trabajo y las mejoras en el diseño de los sistemas de protección social pueden aumentar la resistencia de los Estados miembros a las perturbaciones económicas y facilitar una salida más rápida de la crisis. Además, no es probable que Europa logre grandes mejoras socioeconómicas en 2013 si no se consiguen también mayores avances para encontrar una solución creíble a la crisis del euro, obtener recursos para inversiones muy necesarias, por ejemplo en las capacidades de las personas, la empleabilidad y la inclusión social, y hacer trabajar las finanzas en favor de la economía real».