En respuesta a los misteriosos “ataques” acústicos que han sufrido 22 diplomáticos estadounidenses en Cuba, Estados Unidos ha expulsado 15 funcionarios de la embajada cubana en Washington, un paso que eleva la tensión bilateral y deja el proceso de deshielo en su punto más frágil.

En un comunicado del secretario de Estado, Rex Tillerson, se justifica las expulsiones “ante la incapacidad de Cuba a la hora de dar pasos adecuados para proteger a nuestros diplomáticos de acuerdo con sus obligaciones bajo la Convención de Viena”, así como en la necesidad de “asegurar la equidad” en la representación diplomática mutua.