Estados Unidos era el mayor donante de la UNRWA, la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos, cuya financiación procede casi en exclusiva de contribuciones voluntarias de los Estados miembros de Naciones Unidas.

El Gobierno del presidente de EE.UU., Donald Trump, había cuestionado el sistema de financiación de la UNRWA al considerar que Washington asumía un “peso desproporcionado” y, al no haber visto cambios “suficientes” en su funcionamiento, decidió este viernes cancelar sus aportaciones, según ha detallado la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert.

El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, lamentó la decisión tomada por Estados Unidos. El titular de la ONU destacó su plena confianza en el trabajo de la Agencia y resaltó la tarea que viene llevando a cabo durante este año su comisionado general, Pierre Krahenbuhl, al “liderar un proceso rápido, innovador e incesante para superar la inesperada crisis financiera”.

Bajo su cargo, la UNRWA amplió el número de donantes, consiguió nuevos fondos, buscó vías de apoyo y adoptó medidas extraordinarias de gestión interna para aumentar su eficacia y reducir costos.

Guterres recordó que el organismo presta, entre otros, servicios educativos y sanitarios,”todos ellos esenciales”, y a menudo “en circunstancias extremadamente difíciles”.

Ante esta situación, solicitó la ayuda de otros países para paliar el déficit de la UNRWA y seguir con su cometido de prestar “asistencia vital y un sentimiento de esperanza”.

La Agencia, establecida el año 1949 ofrece asistencia y protección a 5,3 millones de palestinos en Gaza, Cisjordania, Siria, Líbano y Jordania, pasa por graves dificultades económicas después de que Estados Unidos recortara el pasado mes de enero de 360 a 60 millones su contribución anual.