Andalucía hoy goza, después de años de crisis dura y perseverante, de herramientas que pueden contribuir a crear un mejor presente y futuro para los andaluces. La estabilidad y la normalidad política contribuyen a mantener una tendencia al alza y no dejar escapar los vientos favorables. Los intereses de unos no pueden perjudicar a los de toda una sociedad que respira y mira al futuro con algo más de certidumbre que hace apenas tres años. Es deber de los representantes públicos gestionar los recursos sabiendo que las crisis son accidentes, cíclicas, que no las podremos evitar, pero sí que podemos diseñar políticas que nos permitan estar preparados para cuando el choque se produzca. Aprender de los errores del pasado.

La mayor contribución que podemos hacer desde la vida pública es cumplir con nuestros compromisos con las personas, pero debemos ser conscientes de que los recursos públicos son limitados y dependen directamente de la evolución de nuestra economía. En tiempos de crisis o de leve mejora de crecimiento puede a veces parecer que es posible el “café para todos”.

La realidad nos lleva, a través de reveses o recortes, a darnos cuenta de la importancia de plantear estrategias y planes que nos permitan el sostenimiento de nuestro estado del bienestar, pero es también de vital importancia que se apliquen políticas que se dejen fiscalizar. Evaluar la gestión y la eficacia de la administración es tarea ardua y sobre todo compleja, máximo cuando hablamos en términos de aplicación de recursos económicos, pero, a mi juicio, algo totalmente necesario. Tenemos que tener la seguridad de que cada euro de dinero público invertido conlleva una mejora en la calidad de vida de los andaluces o contribuye a la creación de empleo y, por tanto, de riqueza para nuestra tierra.

Debemos seguir poniendo nuestras capacidades y conocimientos al servicio de los que crean empleo y hacen posible con sus iniciativas y valentía en tiempos como los que corren crear una empresa, levantar una persiana cada día y ser capaz con ello de contribuir al futuro.

No podemos perder la perspectiva de la enorme importancia de tener un empleo y que ese empleo digno te permita tener un proyecto de vida, ser feliz.

Los recursos públicos y la lealtad institucional tienen que encauzarse con el fin de reducir cada vez más las desigualdades, deben cohesionar los territorios y a las personas agilizando y haciendo trasparentes los trámites. Que cada ciudadano sepa que sus representantes públicos son sus aliados y no recaudadores o enemigos.

Estamos inmersos en un momento complejo, convulso, con inestabilidades territoriales y debates sobre modelos o reformas que son irrenunciables y que se tienen forzosamente que producir y además hacerse desde el dialogo y la sensatez. Este momento nos exige proponer cambios profundos, regenerar nuestras instituciones, revisar incluso un sistema territorial y buscar recursos financieros que garanticen una transición de sistemas normalizada, sin sobresaltos y desde la solidaridad y la equidad.

No es tarea fácil, pero sí posible y, por tanto, hoy toca hacer política de altas miras donde las siglas den paso a las personas, donde nada ni nadie sea tan importante como todos y donde las diferencias se solucionen en una mesa y no en una trinchera ideológica. La economía, el crecimiento, la generación de riqueza, en definitiva, la creación de empleo, que es la mayor oportunidad frente a las desigualdades, necesitan de la tranquilidad para tomar decisiones valientes que hoy brinda a nuestra tierra la estabilidad de la que gozamos.

Juan Marín Lozano

Presidente Grupo Parlamentario Ciudadanos Andalucía