El Gobierno ha acordado solicitar autorización al Congreso de los Diputados para la participación de unidades militares españolas en el marco de la coalición para la lucha contra el Estado Islámico de Irak y de Levante. La contribución se concreta en una de las áreas en las que España tiene más experiencia y capacidad, como es la formación y entrenamiento de personal militar iraquí.

El ministro de Defensa, Pedro Morenés, ha detallado que la autorización sería para unos trescientos efectivos, que incluirían al personal integrado en los cuarteles generales de la coalición, a las unidades de adiestramiento para una brigada de las Fuerzas Armadas iraquíes, y a las unidades de apoyo y protección de la fuerza. El despliegue está previsto para un plazo inicial de seis meses, prorrogable. Además, se van a ampliar las capacidades de las bases aéreas españolas para que apoyen las necesidades que pueda tener el mando central de los Estados Unidos.

Morenés ha recordado que España participa en ese mando central desde hace mes y medio diseñando con otros países la operación en Irak, labor que está siendo muy reconocida. Este reconocimiento al esfuerzo de España, según ha indicado el ministro, no sólo está en que España asumirá en noviembre el mando de la operación de Mali, sino también en la petición expresa para que participe en la coalición.

“El esfuerzo tiene que ver mucho con el planteamiento de la operación en Irak porque no se trata sólo de contener el avance del yihadismo del Estado islámico sino de dar a Irak unas estructuras de Estado lo suficientemente fuertes para poder mantener la unidad de la nación iraquí y garantizar así la seguridad y la prosperidad y el futuro de sus ciudadanos”, ha argumentado.

El ministro ha asegurado que se excluye el combate directo como elemento operativo porque “no estamos allí para eso”.