Hoy en día, los consumidores que realizan compras en línea o en un supermercado piden cada vez más que las etiquetas de los alimentos contengan información más clara y comprensible que les permita tomar decisiones con conocimiento de causa sobre los alimentos que consumen Además, cada vez son más las personas que sufren alergias. ¿Cómo sabe un adolescente alérgico a los cacahuetes lo que puede comer cuando sale a cenar con sus amigos? ¿Cómo puede saber una persona que desea reducir su consumo de sal cuál es el aperitivo más recomendable? ¿Cómo se puede garantizar a los consumidores el origen de la carne que acaban de comprar? A partir del 13 de diciembre de 2014 se aplicarán en el conjunto de la UE nuevas normas para responder a estas preguntas.

La actual legislación sobre etiquetado general de los alimentos se remonta a 1978 y las normas relativas al etiquetado sobre propiedades nutritivas se adoptaron en 1990. Desde entonces, las expectativas de los consumidores y las prácticas comerciales han cambiado mucho. Los consumidores de la UE quieren estar mejor informados cuando compran alimentos y exigen etiquetas comprensibles, precisas y no engañosas. Tras un proceso de elaboración de más de tres años, esta nueva normativa los ayudará a decidir con más conocimiento los alimentos que compran, y puede contribuir también a que elijan opciones de vida más saludables.

Las nuevas normas refuerzan la información existente sobre determinadas sustancias que provocan reacciones alérgicas o intolerancias. El objetivo es informar y mejorar la protección de la salud de las personas con alergias alimentarias. Las empresas alimentarias tendrán que incluir esta información en todos los alimentos. Incumbe a las autoridades nacionales de los Estados miembros de la UE decidir por qué medios deben proporcionarla.

¿Contribuirán estas nuevas normas a una alimentación más saludable?

En principio, sí. Desde ahora se facilitará información más clara sobre importantes características nutricionales de los alimentos transformados —valor energético, grasas, grasas saturadas, hidratos de carbono, azúcares, proteínas y sal—. Ello permitirá a los consumidores comparar los alimentos antes de comprarlos a fin de tomar decisiones alimentarias con mayor conocimiento de causa que satisfagan sus necesidades individuales. También será posible que la información sobre determinados nutrientes se incluya en la parte delantera del envase, con lo que será más fácil comparar los productos al hacer la compra.