Hasta ahora, las comunidades bacterianas y fúngicas de las raíces olivo no habían sido estudiadas de forma conjunta

Un equipo de investigación conformado por personal del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS) y de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ), ambos centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), localizados en Córdoba y Granada respectivamente, han publicado en dos artículos los resultados de un amplio estudio sobre la comunidad microbiana presente en el interior de las raíces y en la rizosfera en diferentes variedades del olivo.

Uno de los hallazgos de los estudios es que la estructura de las mencionadas comunidades bacterianas está condicionada por el genotipo o información genética de cada variedad de olivo. Asimismo, también se comprobó que algunas de estas comunidades de microorganismos o microbiomas presentan una mayor resistencia a que el hongo patógeno Verticillium, causante de la Verticilosis del Olivo, penetre en sus redes de interacción.

Como explica Manuel Fernández López, investigador de la EEZ y uno de los autores de los estudios, se comprobó que los microbiomas asociados a las raíces de una variedad de olivo, Frantoio, son tolerantes al patógeno, mientras que los microbiomas de otra variedad, Picual, son más susceptibles a que el patógeno penetre y altere sus redes de interacción. Estas diferencias contribuyen a explicar la diferente tolerancia de las propias variedades de olivo frente a la verticilosis.

En las investigaciones se estudiaron 36 variedades de olivo que representan el 95% de la variedad genética del olivo. Hasta ahora, las comunidades bacterianas y fúngicas de las raíces del olivo no habían sido estudiadas de forma conjunta. La verticilosis es una de las enfermedades más devastadoras que afectan a la producción oleícola.

Una de las estrategias que llevan a cabo los agricultores es cultivar aquellas variedades que previamente se conoce son más tolerantes o resistentes al patógeno Verticillium, pero todavía no está suficientemente claro qué hace que un cultivo sea capaz de sobrevivir a la enfermedad. Gracias a estos estudios se ha comprobado que algunos microbiomas asociados a diferentes variedades de olivo pueden incrementar la resistencia frente a la infección. De esa forma, estos estudios abren nuevas vías de investigación para combatir a la verticilosis.