Un año después de la caída de Mosul, un tercio del territorio de Iraq permanece bajo el control y gobierno del ISIS y la situación humanitaria que esto ha generado es muy grave, indicó hoy el representante especial de la ONU para ese país.

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Jan Kubis (derecha) habla con el embajador de Iraq – foto: ONU/Debra Berkowitz

En su informe periódico al Consejo de Seguridad, Jan Kubis señaló que las ofensivas militares de las fuerzas iraquíes apoyadas por coaliciones nacionales e internacionales aún tienen mucho trabajo por hacer para cambiar el panorama en el terreno.
“Tikrit fue liberada en marzo, pero Ramadi cayó en mayo. La actual ofensiva en Anbar tiene el objetivo de revertir este revés. El costo humano del conflicto sigue siendo demasiado alto”, apuntó.

Kubis detalló que en los últimos dos meses, la Misión de la ONU en Iraq ha registrado al menos 1.200 civiles muertos y 2.000 heridos como resultado del conflicto armado o los ataques terroristas.
Reportó además atropellos sistemáticos como ejecuciones extrajudiciales, secuestros, violaciones y reclutamiento de niños soldados, entre otros, por parte del ISIS y de algunos grupos que combaten junto al ejército.
El representante añadió que los grupos minoritarios de población son los más vulnerables a los horrores y humillaciones cometidos por el ISIS.
Por otra parte, dijo que al menos 8,2 millones de iraquíes, o 25% de la población, precisan ayuda de emergencia y que la mitad de ellos necesitan asistencia alimentaria.

Kubis agregó que más de tres millones de personas han sido desplazadas y que se prevé el desplazamiento de otro millón durante los próximos meses debido a la violencia.
En este contexto, el gobierno y el pueblo de Iraq precisan del apoyo continuo y masivo de la comunidad internacional, concluyó Kubis.