Miles de vecinos del pueblo de Tulyehualco, al sureste de Ciudad de México, despidieron este martes (18.02.2020) a la niña de siete años que fue hallada muerta este fin de semana, en un ambiente de profunda consternación por la violencia feminicida que golpea al país.

Con profundo dolor e indignación, los familiares y amigos de la pequeña se reunieron temprano en una misa de cuerpo presente para recordarla y exigir que nadie más en el país vuelva a sufrir una pérdida así.

La conmoción se hizo visible cuando centenares de vecinos se agolparon frente a la humilde casa de la familia y ante un mar de velas donde cantaron y rezaron unidos mientras los sacerdotes que oficiaron el sermón hicieron llamados a Dios y al gobierno para que se instaure la paz en el país.

Desde que se conoció la noticia, el caso ha estado rodeado de reproches, supuestas negligencias y desmentidos por parte de los familiares de la víctima y de las autoridades capitalinas.

La familia arremetió contra la dirección del colegio público Enrique Rébsamen por dejar salir a la niña con una mujer no identificada y contra la fiscalía capitalina por no aceptar la denuncia por desaparición desde un principio. Según denunciaron, la fiscalía les pidió esperar 72 horas para presentar la denuncia, por lo que la madre tuvo que desplazarse hasta la otra punta de Ciudad de México para personarse ante la fiscalía especializada en la búsqueda de personas.

Además, las imágenes de la investigación, que muestran a la mujer llevándose a la niña, fueron recabadas por los mismos familiares, quienes fueron pidiendo las grabaciones de las cámaras de seguridad de los comercios de la zona, puesto que muchas de las cámaras del gobierno no funcionan.

La jefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, admitió la existencia de una “cadena de negligencias” en la investigación y prometió que no habrá impunidad.