Andalucía, en cuarenta años, ha pasado del blanco y negro al color. En 1980, Andalucía contaba con una población de 6.434.055 personas y era la comunidad autónoma más poblada de España, con 37,6 millones. En 2019, la población en Andalucía era de 8.414.240 personas, casi dos millones más que hace 20 años, cuando España cuenta ya con 47 millones de personas.  Estas cifras manifiestan la importancia de Andalucía a nivel nacional, con la primera posición entre las comunidades autónomas. Tenemos más población que nadie, pero nuestro PIB y otros indicadores no están en la misma línea ascendente, queda tarea.

El Referéndum sobre la iniciativa del proceso autonómico de Andalucía se celebró el 28 de febrero de 1980, se cumplen ahora 40 años. Las diputaciones provinciales andaluzas y el 97% de sus municipios se pronunciaron a favor de la vía del artículo 151 de la Constitución española. Solo quedaba ya el trámite del referéndum. Este fue el primero y el único referéndum de acceso a la autonomía que se planteó por esta vía en España y no por el 143. Participó en el referéndum un 65% de la población llamada a las urnas, 2,8 millones de andaluces, de los cuales votaron sí a la autonomía unos 2,4 millones, todo un hito.

Pocos meses antes, se celebraron las primeras elecciones municipales, en abril de 1979, en 759 municipios de Andalucía. Municipios donde, en algunos casos, no había agua corriente, ni red de saneamiento, calles sin asfaltar y en los que el servicio de basuras era un carro tirado por un burro. Los vertederos en las afueras eran el pan nuestro de cada día en muchos pueblos y ciudades. Por tanto, una de las primeras acciones a desarrollar era el buscar el equilibrio interterritorial y dotar de servicios básicos a los municipios. Las diputaciones provinciales fueron clave para los pequeños municipios, los menores de 20.000 habitantes, la mayoría en Andalucía.

En estos cuarenta años, los municipios que vertebran Andalucía han sufrido una gran transformación, que ha supuesto una verdadera revolución del mundo rural/local, que ha garantizado la solidaridad y la equidad no solo en el ámbito de los servicios públicos básicos (abastecimiento, alumbrado, cementerio, mantenimiento…); sino también de aquellos equipamientos que han dotado a los municipios de servicios que han ayudado a fijar y mantener población, como centros deportivos, culturales, además de amplios programas de emprendimiento, mundo digital, etc.  A pesar de ello, casi dos tercios de los municipios andaluces pierden población, de ellos la gran mayoría tienen menos de 5.000 habitantes. Con planes concretos de empleo para los nuevos sectores vinculados a los servicios turísticos y digitales y más innovación en el empleo agrario, se podrá fijar más población en estos municipios que día a día la pierden.

Ahora toca invertir más en las personas, en las familias, en la promoción de la natalidad, con una población cada vez más envejecida, la solución pasa por reforzar los cuidados paliativos, los servicios a la dependencia y las residencias de mayores; junto a impulsar las políticas de lucha contra la soledad, en España cerca de un millón de personas mayores de 80 años viven solas, en Andalucía unas 200.000.

En una sociedad abierta, multicultural y diversa hacia la que nos encaminamos, nos toca cuidar la vida desde el inicio hasta la muerte natural, para ello hay que romper egoísmos, promover acciones a favor de la vida humana y construir relaciones estables y cercanas con nuestros conciudadanos. Quizá no podemos aspirar a todo, pero sí debemos soñar, como indican los Objetivos de Desarrollo Sostenible, a que muchos puedan vivir en una Andalucía más justa, más solidaria, abierta a la vida, construyendo una sociedad más inclusiva y sostenible.

Enrique Belloso Pérez

Director de Proyección Social y Comunicación de CEU Andalucía

Artículo incluido en la revista de marzo de Agenda de la Empresa