En 1958 apareció ‘El Gatopardo’, la novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, que llevó al cine Visconti. Ésta mostraba un momento histórico del siglo XIX que desembocaría en la unificación de Italia. Uno de sus personajes, el joven aristócrata y a la vez revolucionario, Tancredi, es el autor de la célebre frase que condensa el espíritu de la novela: “Es preciso que todo cambie para que todo siga igual”. Parece una justificación del inmovilismo, pero puede ser todo lo contrario, una gran palanca de cambio. Es una obra crítica con las clases dirigentes que se niegan a actuar para que las cosas cambien y la situación de todos mejore. En las épocas convulsas cuesta lograr el consenso, éste se rompe; está bajo sospecha. La confianza mengua y los recelos crecen. Pero el tiempo no se para y hay que seguir adelante.

En un mundo en el que el sistema financiero se conecta con la alta tecnología, cuyo desarrollo ha impulsado vínculos comerciales y ha ayudado a introducir a muchos en la economía global, observamos como Google se usa para el 90% de las búsquedas en Internet. Esto nos muestra una clara monopolización del mercado, los rivales se compran y basta. Por ello, el desarrollo de la Inteligencia Artificial, el Big Data, el reconocimiento de imágenes…, está en manos de muy pocos. El peligro está en que se apoyen monopolios rentables y no productos o servicios que contribuyan a mejorar la sociedad. Todo ello influirá en el tipo de empleo que se generará en el futuro y en las formas de organizar la vida social y personal.

Por otro lado, la lucha contra el cambio climático supone la necesidad de reducir la huella de carbono para las empresas e instituciones y, también, para nosotros; no hay más camino que decir adiós a los combustibles fósiles y hola a las renovables. Dejar atrás el uso del papel, en una sociedad digital es otra clave importante, al mismo tiempo que compensar esas emisiones con acciones sostenibles, que compensan y posibilitan una huella de carbono en torno al cero: reforestaciones, usos de renovables… No es una entelequia, ni un espejismo, nos va la vida en ello.

Pero, a mi juicio, el gran reto de cambio que tenemos por delante en Andalucía, en España y en Europa, y que ayudará a devolver sentido a muchas cosas y a abrir nuevos horizontes, es la salida del “invierno demográfico” en el que estamos instalados. Sin embargo, nuestra tasa de natalidad sigue bajando y se iguala a la de hace 40 años. Parece como si el futuro dejara de medirse en términos personales y familiares, y pasara a centrarse en lo laboral y en un ocio consumista. Creo que éste es el mayor reto que tenemos por delante como sociedad para los próximos años, decenios… Nos duele España, como decía Unamuno, esperemos que nuestros dirigentes políticos y sociales estén a la altura, sino entre todos tendremos que echarles una mano.

Enrique Belloso Pérez  | Director de Relaciones  Institucionales y Comunicación de CEU Andalucía

Artículo incluido en el número de enero de la revista Agenda de la Empresa