Gracias a los bombardeos de la coalición internacional, las fuerzas de seguridad iraquíes han conquistado dos barrios y un puente en el oeste de Mosul. Según Naciones Unidas, la ofensiva para recuperar el bastión islamista se ha cobrado ya la vida de al menos 1.800 civiles. La organización humanitaria Oxfam ha pedido al Ejército iraquí que no emplee artillería pesada en la ciudad ya que Mosul es una ciudad densamente poblada y todavía hay mucha gente atrapada.

La batalla de Mosul sigue vaciando de civiles el feudo yihadista en Irak. Miles de personas siguen escapando de una ciudad asediada desde mediados de octubre por las tropas iraquíes y por las milicias. Cientos de familias que huyen de los combates son recogidas por el Ejército y reciben asistencia humanitaria en pueblos cercanos, donde las condiciones son extremadamente precarias.

El Programa Mundial de Alimentos expresó preocupación por la precariedad extrema que padecen 750.000 personas que se encuentra en el oeste de Mosul.
A pesar de la limitada información con que cuenta, el PMA consideró que el acceso de esas personas a los víveres es muy complicado o inexistente, según las fuentes consultadas, y advirtió que la escalada de los enfrentamientos les dificulta salir de sus hogares.

Por su parte, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) presta asistencia jurídica a más de 2.500 iraquíes desplazados como resultado de la ofensiva del ejército para recuperar el control de Mosul de manos del DAESH.
ACNUR les proporciona nuevas tarjetas de identidad y otros documentos perdidos, dañados o destruidos mientras huían de sus hogares.