Los equipos de emergencia de Indonesia trabajan a contra reloj para encontrar con vida a alguno de los 159 desaparecidos tras el tsunami que golpeó el estrecho de Sonda el pasado sábado. Los voluntarios y agentes revisan cada edificio y escombro con la esperanza de escuchar el grito de algún superviviente, aunque desde el lunes solo han localizado cadáveres.

Las labores de rescate se han visto dificultados estos últimos días por el temporal, que ha provocado fuerte oleaje en el mar y graves inundaciones.

Más de 22.000 personas han tenido que abandonar sus hogares; UNICEF está trabajando con el Gobierno para ayudar a los niños que se han visto afectados. El fondo de la ONU para la Infancia está entregando mosquiteras, además de kits de higiene con toallas, pañales y jabón.

La Oficina de Coordinación Humanitaria informó que, según las cifras del Gobierno indonesio, 430 personas murieron, 1495 resultaron heridas y 159 se encuentran desaparecidas. 

La agencia de meteorología ha alertado de que un nuevo tsunami podría afectar el área que rodea al volcán Krakatoa en el estrecho de Sunda. Las autoridades están avisando a la población para que no se acerquen a menos de un kilómetro de la costa.