El Gobierno francés ha anunciado este martes que todos los comercios, excepto bares y restaurantes, podrán abrir a partir del 11 de mayo, fecha en la que Francia ha fijado el comienzo de la desescalada de los cierres decretados por la pandemia de COVID-19.

El primer ministro francés, Édouard Philippe, ha señalado en la Asamblea Nacional que los comercios que abran sus puertas deberán limitar el número de personas presentes a la vez dentro del establecimiento y garantizar la distancia social de un metro. Al mismo tiempo se espera una vuelta gradual de los estudiantes a las aulas. 

Philippe también ha señalado que “el uso de mascarilla será obligatorio en todos los transportes, metros y autobuses“, donde la capacidad de viajeros se reducirá drásticamente durante al menos las tres semanas posteriores al final del confinamiento. 

El jefe de Gobierno ha añadido que los propietarios de un negocio podrán impedir la entrada a quien no lleve puesta mascarilla y apuntó que los ayuntamientos podrán decidir sobre la apertura de centros comerciales de más de 40.000 metros cuadrados en los que podría haber aglomeraciones.

Por otro lado, las autoridades francesas piden a las personas mayores de 65 años que continúen limitando sus contactos y salidas.

En cuanto al deporte, no podrá reanudarse en Francia en la temporada 2019/2020, según apunta el primer ministro.