Tras el paso de la borrasca Filomena, que ha traído consigo la mayor nevada en medio siglo en la ciudad de Madrid, el interior peninsular afronta una ola de frío intenso que demorará durante varios días el regreso a la normalidad.

Se esperan temperaturas muy bajas en los próximos días y la nieve pasará a ser hielo, por lo que las autoridades han solicitado a la población que permanezca en casa.

La ola de frío  pondrá en aviso a más de una treintena de provincias por temperaturas que podrían llegar a los -15ºC, según la predicción de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).

Aunque la nieve ha dado tregua, la Comunidad de Madrid afronta una semana de heladas generalizadas. En toda la región hay alerta amarilla por temperaturas mínimas bajo cero, que oscilarán entre -3 y -9 grados. Por ello, mantendrá suspendidos buena parte de los servicios públicos como mínimo hasta el miércoles.

Por esa razón, los esfuerzos se han concentrado en retirar la nieve para restablecer la movilidad antes de que se congele. El Gobierno regional ha garantizado los accesos a las principales carreteras de la región, y ahora los servicios están dedicados a abrir camino en las vías secundarias.