El movimiento indígena solo dialogará con el presidente si repone los subsidios a los combustibles

Los disturbios en Ecuador por la eliminación de los subsidios a los combustibles llegaron este viernes a niveles inusitados y los alrededores de la Asamblea Nacional volvieron a ser el centro de los enfrentamientos entre la Policía y los miles de miembros de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) llegados a la capital desde distintos puntos del país con la intención de tomar las sedes de los poderes del Estado.

Se registraron heridos por ambos bandos, sin que ninguna autoridad ofrezca todavía una cifra concreta que se sume a los cientos de lesionados que se registraron en los días pasados. Hasta en dos ocasiones las fuerzas de seguridad llenaron de gas lacrimógeno los exteriores de la sede del Poder Legislativo ecuatoriano, lo que provocó estampidas de los manifestantes, que respondieron con cócteles molotov y lanzacohetes caseros hechos con un tubo y artefactos pirotécnicos.

Antes los episodios, Moreno ofreció por primera vez desde que se inició este conflicto diálogo a los indígenas para tratar directamente del decreto 883 que eliminó los subsidios a los combustibles, algo a lo que hasta el momento se había negado en rotundo.

La respuesta de la Conaie no se hizo esperar y anticipó que no se sentará a conversar ni siquiera con el presidente si antes no repone los subsidios, que han elevado repentinamente los precios de los combustibles en todo el país, y cesa a los ministros de Gobierno (Interior), María Paula Romo; y de Defensa, Oswaldo Jarrín. Poco después se hizo público un comunicado donde la Conaie se abría al diálogo, pero fue calificado de falso por el presidente de la organización, Jaime Vargas.

Desde Bruselas, el expresidente Rafael Correa tampoco perdió la oportunidad de atizar en redes sociales al Gobierno, al que calificó de “acabado”, volvió a llamar “traidor” a Moreno, quien fue su vicepresidente, y alentó a las fuerzas armadas a acogerse a la objeción de conciencia para actuar contra la población. La intervención de Correa también fue rechazada por los indígenas por su “oportunismo descarado” y le recordó que durante sus diez años como presidente (2007-2017) las fuerzas del orden también mataron a los suyos en conflictos sociales.