Hasta 200.000 personas se concentraron el domingo en el centro de Minsk

La octava jornada de protesta se centró en torno a tres exigencias: liberación inmediata de todos los detenidos y presos políticos, dimisión del presidente Lukashenko y castigo a los responsables de la represión y torturas policiales.

Mientras, Alexander Lukashenko reunió a los suyos y aseguró que “ni muerto” permitirá la entrega del país, y contraatacó montando su propio mitin que reunió hasta 70.000 personas, según fuentes oficiales. Muchos de los asistentes fueron trasladados en autobuses desde otras ciudades.

Por su parte, el presidente ruso, Vladímir Putin, le expresó el domingo a su homologo bielorruso, Alexandr Lukashenko, la disposición de Moscú a “prestar la ayuda necesaria para resolver los problemas” surgidos en Bielorrusia, en la segunda conversación telefónica entre ambos mandatarios en 24 horas, informó el Kremlin.

Hasta ahora el balance de la represión policial de las manifestaciones de protesta es de al menos dos muertos, casi trecientos heridos, y cerca de siete mil personas detenidas. Los ciudadanos que han sido puestos en libertad han denunciado haber sido sometidos a torturas y palizas en las comisarías y otros centros de detención.