El 1 de mayo es el primer día de una nueva era en Japón, la era Reiwa (bella armonía), la del reinado de Naruhito. Este miércoles ha relevado a su padre Akihito, que abdicó del trono del Crisantemo el martes, poniendo fin a la era Heisei (paz).

Naruhito ha ha tomado el relevo en una ceremonia de carácter ritual en la que ha recibido una réplica de la legendaria espada Kusanagi y otra de una joya de jade, así como los sellos imperiales, objetos que simbolizan el poder del emperador.

El segundo acto del día ha sido una audiencia reducida en el Palacio Imperial en la que ha pronunciado su primer discurso. Naruhito ha homenajeado a su padre y se ha comprometido a “actuar de acuerdo con la Constitución” y a “tener siempre presente en sus pensamientos al pueblo y a respaldarlo”.