Por unanimidad, los siete jueces del Tribunal Supremo de Australia revocaron la sentencia del Tribunal de Apelación, que había condenado a Pell por abuso de menores

El cardenal George Pell, extesorero del Vaticano, fue puesto en libertad este martes después de que la máxima instancia judicial de Australia eliminara todos los cargos contra él. En un fallo que no puede ser recurrido, el pleno de los magistrados del Tribunal Superior de Australia consideró que existió “una posibilidad significativa de que una persona inocente haya sido condenada porque las pruebas no establecieron la culpabilidad con el nivel de prueba requerido”.

El caso por pederastia contra el exministro de Finanzas del Vaticano, puesto considerado como el número 3 de la Santa Sede, se basó en el testimonio de una de las dos víctimas, quien le denunció en 2014 después de que la otra supuesta víctima de abusos muriera de una sobredosis. 

El equipo de abogados de Pell, liderado por Bret Walker, argumentó que la decisión de los jueces del Tribunal Superior del estado de Victoria, que ratificaron el pasado mes de agosto el fallo de un jurado popular, no iba más allá de toda duda razonable. Según la defensa, los dos jueces que ratificaron la condena (mientras otro optó por revertirla) cometieron un error al requerir que Pell demostrara su inocencia frente a los delitos que se le atribuyen.

El cardenal George Pell pidió que la decisión de la máxima instancia judicial de Australia no añada más “dolor y amargura” a la que ya sienten las víctimas de abusos sexuales. “He mantenido de forma consistente mi inocencia mientras sufrí una grave injusticia y esto ha sido resuelto por la decisión unánime del Tribunal Superior”, dijo el cardenal, de 78 años, en un comunicado emitido antes de su inminente puesta en libertad. “No le guardo rencor al que me acusó, no quiero que mi absolución añada más dolor y amargura a lo que ya sienten muchos porque este dolor y amargura ya es suficiente”, agregó.

El exjefe de las Finanzas del Vaticano remarcó que su proceso se centró en los crímenes que le atribuyeron y que no cometió, y no se trató de “un referendo sobre la Iglesia Católica ni cómo las autoridades eclesiásticas en Australia abordaron los crímenes de pedofilia dentro de la Iglesia”. “La única base para la curación duradera es la verdad y la única base para la justicia es la verdad, porque la justicia significa verdad para todos por igual”, afirmó Pell, al agradecer a su familia, sus abogados y sus simpatizantes.