por Arturo de Vicente

– Andalucía acumula más de 100 años de tradición aeronáutica, en los que ha sido protagonista de grandes hitos de la aviación en España y en el escenario internacional, como por ejemplo los vuelos que sirvieron para unir Europa y América en las primeras décadas del siglo XX. Un papel protagonista que ha tenido un salto cuantitativo y cualitativo a nivel industrial en los últimos años, en los que ha logrado consolidarse como la segunda región aeronáutica española, y uno de los grandes polos de referencia para los negocios aeroespaciales europeos, junto a Toulouse (Francia) y Hamburgo (Alemania).

Los datos de crecimiento de la última década así lo ratifican, con un volumen de facturación que se ha triplicado (desde los 800 millones de euros hasta los 2.200), y un volumen de empleo que también se ha duplicado en este periodo (de 5.000 puestos de trabajo a 12.600). A ello hay que sumar otros relevantes indicadores como el incremento de la productividad, tanto en la industria auxiliar como en la tractora, el aumento del 300% de las exportaciones o el crecimiento en la inversión en I+D. Este último, factor clave para mejorar la competitividad y el posicionamiento de nuestra industria en el contexto mundial.

Arturo-1Somos, por tanto, un cluster más sólido y cohesionado, que ha aumentado su madurez y sus capacidades gracias al esfuerzo realizado por las empresas y las administraciones públicas para dotar a la comunidad de un sector potente, que ha sabido crecer al calor de los grandes programas aeronáuticos. Andalucía es hoy el centro de gravedad del A400M, y participa de manera relevante en otros grandes proyectos del Grupo Airbus como el nuevo A350, A380, A320, A330MRTT, etc. Asimismo, ha incrementado su colaboración con otros grandes fabricantes como Boeing, Embraer o Bombardier, y ha realizado significativos esfuerzos para hacer frente a los retos que el sector ha ido marcando en los últimos tiempos (internacionalización de las empresas, incremento del músculo industrial y financiero, apuesta por subsectores de mayor valor añadido y nuevos nichos de mercado, etc.).

Sin embargo, el camino andado, que ha sido muy bueno, no nos garantiza el futuro, y es por ello por lo que debemos seguir trabajando para mantener y reforzar el posicionamiento alcanzado. Y la vía para hacerlo es aportando mayor conocimiento, tecnología, especialización, eficiencia, productividad e I+D+i.

En este escenario, la nueva etapa (cuarta etapa) de la transformación industrial muy posiblemente estará sustentada en la llamada fábrica inteligente, caracterizada por la inter-conexión de máquinas y de sistemas en el propio emplazamiento de producción, y también caracterizada por un fluido intercambio de información con el exterior (con el nivel de oferta y demanda de los mercados, y/o con los clientes, y/o los competidores, y/o con otras fábricas inteligentes).

La llamada Industria 4.0 en buena medida implica un buen grado de automatización y de digitalización de los procesos productivos y de gestión. Recurriendo a Internet y a los sistemas ciber-físicos, o sea, recurriendo a redes virtuales con posibilidades de controlar objetos físicos, se pueden ir modernizando los centros de producción hasta transformarlos en fábricas inteligentes, caracterizadas por una intercomunicación continua e instantánea entre las diferentes estaciones de trabajo que componen las propias cadenas de producción, de aprovisionamiento y despacho.

El Cluster Hélice ha querido unirse a este propósito colectivo de excelencia en la gestión y optimización de los procesos de gestión, lanzando en noviembre de 2015 el portal on-line de proveedores AERONET, como modelo de integración de las cadenas de suministro aeroespacial, actualmente operativo entre la empresa Tier 1 ALESTIS Aerospace y sus proveedores.

En mayor o menor medida, las empresas del Cluster ya están trabajando en esta línea, lideradas por Airbus y centros tecnológicos y de investigación como el Centro Avanzado de Tecnologías Aeroespaciales (CATEC). Los resultados alcanzados hasta el momento están siendo fructíferos en áreas como la aplicación experimental de robots para tareas de la fabricación y montaje, el uso de la fabricación aditiva (impresión 3D) para la producción de piezas para lanzadores espaciales, o la automatización de procesos para el taladrado o la inspección de conjuntos, entre otros. Igualmente, se están empleando sistemas virtuales para ayudar en la producción de componentes electrónicos, se investiga en el uso de aeronaves no tripuladas para tareas logísticas dentro de las plantas de fabricación, y se está impulsando el Internet de las Cosas como técnica fundamental para interconectar los equipos de las fábricas con los sistemas de información de las empresas (aportando así datos en tiempo real del estado de la fabricación y de los procesos que pueden ser mejorables). En definitiva, medidas todas encaminadas a mejorar la productividad y la reducción de costes en las tareas de producción y que, estamos convencidos, contribuirán a aportar mayor valor añadido a nuestra industria.

La celebración del encuentro internacional ‘Aerospace and Defence Meetings – ADM Sevilla’ en este mes de mayo, debe servirnos precisamente para proyectar internacionalmente esta apuesta tecnológica que entre todos estamos realizando, y que es fundamental para el futuro de la industria aeroespacial andaluza.

 

Arturo de Vicente

Director Gerente de HÉLICE, Cluster Aeroespacial Andaluz