Las muertes por esta dolencia aumentaron casi un 50% en los últimos cuatro años

 El futuro no es halagüeño: más de 94 millones de personas se encuentran desprotegidas ya que 26 países interrumpieron sus campañas de vacunación debido a la pandemia del COVID-19.

El sarampión mató el año pasado a más de 200.000 personas tras no alcanzarse una cobertura óptima de vacunación durante la última década que provocó el mayor número de casos de la enfermedad en los últimos 23 años, advirtieron este jueves la Organización Mundial de la Salud y los Centros para el Control de Enfermedades de EE. UU. en un informe conjunto.

Las muertes por sarampión a nivel mundial aumentaron casi un 50% desde 2016 y en 2019 se cobraron unas 207.500 vidas. Todas las regiones de la Organización Mundial de la Salud experimentaron un aumento en los casos, sumando un total global de 869.770.

Aunque durante este año se han producido menos casos, la pandemia de COVID-19 ha hecho retroceder aún más los esfuerzos de vacunación, y más de 94 millones de personas se encuentran desprotegidas ya que 26 países interrumpieron sus campañas de vacunación, incluidos muchos países con brotes en curso.

“Antes de aparecer la crisis del coronavirus, el mundo se enfrentaba a una crisis de sarampión, y no ha desaparecido”, dijo en un comunicado la directora ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), Henrietta Fore.  

“Mientras los sistemas de salud están bajo presión por la pandemia de COVID-19, no debemos permitir que nuestra lucha contra una enfermedad mortal se produzca a expensas de nuestra batalla contra otra”, destacó.

El sarampión es totalmente prevenible, pero para conseguirlo es necesario que el 95% de los niños reciban a tiempo las dos dosis de vacunas para prevenir la enfermedad, la MCV1 y la MCV2.

La cobertura de MCV1 se ha estancado a nivel mundial durante más de una década, entre un 84 % y un 85%, mientras que la de la MCV2 ha aumentado de forma constante, pero sólo alcanza el 71%.

La asesora técnica sobre el sarampión y la rubéola de la Organización, Natasha Crowcroft, vio las dos caras de la moneda e indicó que la buena noticia era que la vacunación contra el sarampión ha salvado más de 25,5 millones de vidas en todo el mundo desde 2000, y la mala que la baja cobertura de vacunación implica el crecimiento anual del número de niños desprotegidos contra la enfermedad.