Con el 30,3% del voto, arrebata el poder al Partido Progresista, que se hunde; sin embargo, dependerá de una nueva fuerza para lograr la mayoría absoluta y seguir en el poder.

La formación Reforma, escisión pro UE de los conservadores, que ha sido quinta con el 10,1%, será indispensable para compensar el hundimiento del Partido Progresista, cuarto con el 10,1%, castigado por la vinculación del exprimer ministro, Sigmundur David Gunnlaugsson, con los papeles de Panamá, que provocó su dimisión en abril.

El Movimiento de Izquierda Verde ha logrado la segunda plaza con el 16,2%, por delante del Partido Pirata, que obtuvo el 13,5%, más del doble que en las elecciones de 2013, pero lejos de las cifras que le daban los últimos sondeos.

La suma de los votos de estas formaciones y las otras dos del bloque opositor, la Alianza Socialdemócrata y Futuro Brillante, no llegaría al 44% y aglutinaría 29 escaños, superior a la de conservadores y centristas, aunque insuficiente para garantizarle la mayoría absoluta, fijada en 32 diputados.