El Gobierno, tras el referéndum fallido de octubre, en el que no se alcanzó la participación de un 50% del electorado necesaria para que fuera vinculante, había presentado esta enmienda para plasmar en la Carta Magna la prohibición de asentamiento de refugiados en territorio húngaro sin el permiso de las autoridades locales, con la que se pretendía impedir que la Unión Europea asigne cuotas de realojamiento de migrantes.

El partido gubernamental solo necesitaba dos votos opositores para alcanzar la mayoría de dos tercios e introducir la enmienda en la Constitución. Sin embargo, el partido de la oposición al completo se abstuvo en la votación.

El Jobbik, partido opositor de ultraderecha, había condicionado su apoyo a Orbán a que el primer ministro retirara los llamados “bonos de residencia”, según los cuales si un extracomunitario compra bonos del Estado por valor de 250.000 euros obtiene el permiso de residencia.

Pese a todo, el jefe del Gobierno ha dejado abierta la puerta a un nuevo intento para sacar adelante la enmienda.