El Papa concluyó el domingo un viaje de dos días a Marruecos. Durante el vuelo de vuelta de Rabat, conversó con los periodistas: habló sobre el diálogo con los musulmanes, hizo un llamamiento a Europa sobre el tema de los refugiados; la libertad de conciencia y la prioridad de los derechos humanos sobre cualquier otra ley

 – El Papa ha enviado, iniciado el vuelo de regreso a Roma, un telegrama de agradecimiento al rey Mohammed VI, donde le renueva su profundo agradecimiento a su majestad y a la familia real, al Gobierno y al querido pueblo de Marruecos por su cálida bienvenida y generosa hospitalidad. “Les ofrezco la seguridad de mis oraciones por la paz y la prosperidad de la nación”, ha comunicado su Santidad.

También ha respondido a las tradicionales preguntas de los periodistas en el vuelo de vuelta a Roma. El Santo Padre ha hablado sobre las consecuencias de la visita a Marruecos, para la paz del mundo y el diálogo entre culturas. “Diré que ahora que hay flores. Los frutos vendrán después. Pero las flores son prometedoras. Estoy contento, porque en estos dos viajes he podido hablar de lo que me toca tanto en el corazón, tanto: la paz, la unidad, la fraternidad. Con nuestros hermanos musulmanes sellamos esta fraternidad en el documento de Abu Dhabi y aquí en Marruecos… y añadió: “necesitamos puentes y sentimos dolor cuando vemos a personas que prefieren construir muros. ¿Por qué sentimos dolor? Porque los que construyen los muros terminarán encarcelados en los muros que han construido”.

El papa ha sido preguntado sobre el tema de la libertad de culto en Marruecos. “Puedo decir que en Marruecos hay libertad de culto”, ha dicho Francisco. Sin embargo, ha matizado, que en todas las religiones existen grupos fundamentalistas que presionan por volver a posturas más cerradas y menos tolerantes.

Y hablando sobre la migración en Europa, el Papa ha argumentado que Europa no solo tiene que cerrar puertas. Pueden ayudar a que la migración se reduzca: “Es algo que ustedes están haciendo: impedir la emigración no por la fuerza, sino por la generosidad, la inversión educativa y económica, etc., y esto es muy importante. En segundo lugar, sobre cómo actuar, es cierto que un país no puede recibir a todo el mundo, pero está toda Europa para distribuir a los inmigrantes, está toda Europa. Porque la recepción debe ser de corazón abierto, para luego acompañar, promover e integrar”.