En una rueda de prensa en Ginebra, el portavoz de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Andrej Mahecic advirtió de que los enfrentamientos y los ataques aéreos de los últimos meses, en el enclave de Hajin, que formaba parte de un bastión del DAESH en la frontera entre Siria e Iraq, han obligado a decenas de miles de personas a huir hacia el norte en busca de seguridad.

“En los últimos seis meses, más de 25,000 personas han sido desplazadas en esa parte del país”, indicó Mahecic, quien agregó: “hemos visto un aumento (de los desplazamientos), especialmente con la escalada (de la violencia) que se ha producido en el transcurso de diciembre”.

Las personas que huyen incluyen a “muchas” mujeres, niños y ancianos, dijo el funcionario de la ONU, y agregó que muchas familias que se encuentran en la seguridad del campamento de refugiados de Al Hol en el noreste de Siria, cerca de la frontera con Iraq, tuvieron que arriesgar sus vidas para alcanzarlo.

El portavoz de ACNUR instó a todas las partes “y a quienes tienen influencia” a garantizar la libertad de movimiento para las familias desplazadas.

Añadió que la crisis está lejos de terminar. “Esto sigue ocurriendo y la gente llega a diario“, dijo Mahecic.

Los equipos de ACNUR en Siria priorizan la protección de los niños no acompañados o separados, al tiempo que identifican y ayudan a los que necesitan asistencia médica. También brindan tiendas de campaña y otros artículos de socorro esenciales a los recién llegados, mientras que se están ampliando las instalaciones comunales en preparación del aumento de llegadas de Hajin.

“Se estima en este momento que 2000 personas permanecen en el área afectada por el conflicto de Hajin”, explicó Mahecic. “Los que huyen reportan condiciones cada vez más desesperadas, con servicios deteriorados y precios extremadamente altos para los alimentos básicos. Estamos preocupados por los civiles que continúan atrapados en áreas controladas por el DAESH”.