Misa «in Coena Domini» en el Centro de acogida de Castelnuovo di Porto, en la periferia de Roma. Francisco habla sobre el atentado de Bruselas: detrás de ese gesto están «los traficantes de armas»

 – Papa Francisco celebró la Misa «in Coena Domini» del Jueves Santo, con la que comienza el Triduo Pascual (el recuerdo de la pasión, muerte y resurrección de Jesús) frente a casi 900 refugiados, principalmente musulmanes, del CARA (Centro de acogida para los que piden asilo) de Castelnuovo di Porto, en la periferia norte de Roma.

PapaLavandapiedi_300Preparándose para el ritual del lavatorio de pies, el Pontífice se dirigió a los migrantes con una breve homilía improvisada y habló de dos gestos: el que Jesús hizo al lavar los pieles a los apóstoles y el de Judas, que traicionó a Cristo por treinta monedas.
«Los gestos —indicó— hablan más que las imágenes y que las palabras, los gestos; en esta Palabra de Dios que hemos leído hay gestos. Jesús que sirve, que lava los pies, él, que era el ‘jefe’, lava los pies a los demás, a los suyos. Segundo gesto: Judas que va con los enemigos de Jesús, esos que no quieren la paz con Jesús, para cobrar el dinero con el que lo traicionó, las 30 monedas».

«Los gestos —prosiguió—; también hoy y aquí hay dos gestos: este, todos nosotros, juntos, musulmanes, hindúes, católicos, coptos, evangélicos, hermanos, hijos del mismo Dios, que queremos vivir en paz, integrados; un gesto. Hace tres días, un gesto de guerra, de destrucción, en una ciudad de Europa, hecho por gente que no quiere vivir en paz, pero detrás de ese gesto, como detrás de Judas, había otros; detrás de Judas estaban los que le dieron el dinero para que Jesús fuera entregado; detrás del otro gesto están los fabricantes, los traficantes de armas, que quieren sangre y no la paz, la guerra y no la fraternidad; dos gestos: el mismo Jesús lava los pies y Judas vende a Jesús por dinero; todos nosotros juntos, diferentes religiones, diferentes culturas, pero hijos del mismo Padre, hermanos, y los que compran las armas para destruir».

Después, el Papa se inclinó para lavar los pies de cuatro nigerianos, tres mujeres eritreas coptas, tus musulmanes de diferentes nacionalidades, un hindú y una agente italiana que ofrece asistencia a migrantes.