Naciones Unidas teme que el régimen de Bachar al Asad recurra, en particular, a su arsenal de gas cloro

 – El Gobierno sirio y Rusia ultiman estos días la ofensiva contra la provincia de Idleb, el último reducto bajo control de los rebeldes que en 2011 se levantaron contra Bachar al Asad, ante la preocupación de Naciones Unidas, que teme por las vidas de los 2,9 millones de civiles que viven en la región.

Las fuerzas leales a Al Asad, muy superiores a los rebeldes desde que en 2015 Rusia intervino en el país en apoyo de su Gobierno, han doblegado en los últimos tres años la resistencia de los principales feudos opositores, desde Alepo, en el norte, hasta Deraa, en el sur, que ha sido el último en sucumbir.

Naciones Unidas, sin embargo, teme que el régimen de Bachar al Asad recurra, en particular, a su arsenal de gas cloro: “La cuestión de evitar el potencial uso de armas químicas es crucial y sería totalmente inaceptable. Todos sabemos que el Gobierno y Al Nusra tienen capacidad de producir gas cloro como arma”, ha señalado el enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura.

El diplomático sueco ha recalcado que en Idleb viven 2,9 millones de personas, cuyas vidas estarán en riesgo cuando se desate la ofensiva: “Una tormenta perfecta se está levantando ante nuestros ojos”, ha avisado De Mistura, recordando que la provincia tiene una extensión relativamente pequeña donde la población vive prácticamente apiñada, lo que aumenta el riesgo de víctimas.