La protesta de los “chalecos amarillos” ha forzado al gobierno del presidente francés Emmanuel Macron a suspender la subida del impuesto de los carburantes.

El primer ministro francés, Édouard Philippe, anunciará este martes una moratoria de varios meses como medida para intentar calmar los ánimos, según han anunciado fuentes del Ejecutivo a los medios franceses y agencias de información internacionales.

El Ejecutivo francés tenía previsto a partir del 1 de enero un incremento de las tasas sobre el combustible de 6,5 céntimos de euro por litro para el gasóleo y de 2,9 céntimos para la gasolina, dentro de su estrategia para reducir la dependencia del petróleo y favorecer una economía con menores emisiones de dióxido de carbono para luchar contra el cambio climático. Con ese nuevo aumento, que se suma al que se aplica desde comienzos de este año (7,6 céntimos para el gasóleo, 3,9 céntimos para la gasolina), se pretendía recaudar unos 3.000 millones de euros anuales.