La Oficina de Derechos Humanos ha condenado los ataques indiscriminados contra civiles en el estado de Rakhine, en Myanmar en el contexto del enfrentamiento entre el ejército y un grupo armado conocido como Ejército de Arakán. La ONU tiene informes creíbles del asesinato de civiles, la quema de casas, los arrestos arbitrarios, secuestros y otras violaciones.

“Los militares de Myanmar de nuevo están atacando a su propia población civil. Estos ataques pueden constituir crímenes de guerra. El ataque del 3 de abril se llevó a cabo en un área donde había habido desplazamientos masivos de civiles rohinyás en días previos. Hemos podido verificar estas muertes. Hubo un ataque con un helicóptero que lanzó bombas y mató a 7 civiles”, explicaba la portavoz, Ravina Shamdasani.

La portavoz pidió que se restaure el acceso de las organizaciones humanitarias a la zona, muy limitado desde enero, y que cesen los ataques.