Todo comenzó el pasado 6 de febrero, cuando el vertedero de Zaldibar, municipio de Bizkaia, se venía ladera abajo cortando por completo la autopista AP8 y originando un fuego que no se extinguían hasta este martes. Dos trabajadores desaparecían bajo la enorme montaña de escombros, y durante los trabajos de extinción se detectaba presencia de amianto y altos niveles de emanación de dioxinas y furanos.

Desde entonces, las autoridades recomiendan a los vecinos de Zaldibar, Ermua y Eibar mantener las ventanas cerradas y no hacer deporte al aire libre. Los hogares más próximos al vertedero no pueden tampoco tomar productos de la huerta o beber agua de los pozos. 

Este martes, tras manifestaciones ciudadanas y críticas desde la oposición, el Lehendakari lamentaba públicamente los errores cometidos durante la gestión de esta crisis, si bien insistía en culpar de lo sucedido a la empresa responsable del vertedero.