El bloque gubernamental del primer ministro liberal, Rasmussen, obtiene el 41%, en unas elecciones que marcaron también la debacle de la ultraderecha, que pasó del 21% obtenido en 2015 al 9,6%.

Mette Frederiksen, a los 41 años podría convertirse en la primera ministra más joven de la historia del país.

Frederiksen aseguró durante la campaña que quería gobernar en solitario pactando la política migratoria con el bloque de derecha, como ha hecho en la anterior legislatura, y los temas económicos y sociales, con sus aliados de centroizquierda.

La inmigración volvió a ser uno de los principales temas en la campaña danesa, junto con el sistema de bienestar y por delante de las cuestiones relacionadas con la crisis climática, que no obstante figuraban a la cabeza de las preocupaciones de los daneses, según varios sondeos previos.