El Banco Central Europeo (BCE) deja intacto su tipo de interés en el mínimo histórico del cero por ciento, después de que la economía de la eurozona siga dando síntomas de morosidad. En su reunión de septiembre, el organismo optó por la continuidad sin anunciar ninguna medida suplementaria de flexibilidad monetaria. Los analistas esperan más bien a la reunión de diciembre para que el BCE decida, por ejemplo, prolongar en seis meses hasta septiembre de 2017 su actual compra masiva de activos de 80.000 millones de euros mensuales.

El BCE ha revisado una décima al alza su pronóstico de crecimiento para la zona euro en 2016 hasta el 1,7%, ha dicho su presidente, Mario Draghi, en rueda de prensa. Sin embargo, de cara a los dos próximos años, el BCE ha revisado una décima a la baja sus previsiones. De este modo, tanto para 2017 como para 2018, la entidad proyecta un crecimiento del producto interior bruto (PIB) del 1,6% en cada ejercicio, frente al 1,7% previsto en junio.

“Aunque la información disponible evidencia la resiliencia de la economía de la eurozona, el escenario base sigue sujeto a riesgos a la baja”, ha dicho Draghi, quien ha apuntado que previsiblemente la recuperación se verá afectada por el debilitamiento de la demanda externa. Aún así, el presidente del BCE ha subrayado que la institución sigue esperando que la recuperación de la eurozona se produzca “a un ritmo moderado, pero sostenido”.