Tres meses después de que el huracán María asolara Dominica, la población sigue muy afectada. Sin embargo, la fase post-emergencia representa una serie de oportunidades para reconstruir mejor y aumentar la resiliencia de la isla caribeña.
El huracán María, de categoría 5, golpeó a Dominica el 18 de septiembre, dejando a 31 personas muertas y cerca de 57.000 personas afectadas.

“Tres meses después del desastre, la situación está bastante mejor, pero sigue siendo difícil para muchos”, dijo Luca Renda, el líder del equipo de respuesta de las Naciones Unidas a la crisis en Dominica, en una entrevista con Noticias ONU.
“Las necesidades básicas están cubiertas. La gran mayoría de los niños van a la escuela y las tiendas y mercados han reabierto. Sin embargo, un tercio de la población permanece desplazada, quedándose en casa de familiares o amigos. Solo un 10% tiene electricidad, y una tercera parte no tiene acceso directo al agua (potable)”, detalla Renda, que también es coordinador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en la isla.
Además, más del 40% de los edificios fueron destruidos o severamente dañados por el huracán.
El sector agrícola, generador de empleos en la isla, sufrió un gran impacto con la totalidad de los cultivos destruidos.

Una respuesta internacional generosa
Después del desastre, la ONU instaló una Unidad de Gestión de Crisis, integrada por miembros del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y de la Oficina de la ONU de Coordinación para Asuntos Humanitarios (OCHA).
La evaluación de las necesidades post-desastre liderada por un equipo de alto nivel del PNUD y el Banco Mundial cifró en 1.300 millones de dólares la financiación necesaria para la recuperación de la isla.
Un evento de alto nivel, organizado en noviembre en Nueva York por el PNUD y la Comunidad del Caribe (CARICOM), logró recaudar 2.400 millones de dólares para los países del Caribe afectadas por los huracanes Irma y María, superando todas las expectativas.

“El camino hacia la recuperación va a ser largo y difícil pero la movilización de la comunidad internacional ha sido generosa”, afirma Renda, que reconoce que las necesidades son “enormes”. Hasta la fecha, el financiamiento alcanza el 65%.