La Oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos está profundamente preocupada por los informes que indican que las autoridades de Nicaragua continúan criminalizando las acciones legítimas de los líderes sociales de las protestas que estallaron a principios de este año.

En los últimos 10 días, se informó que dos líderes prominentes del movimiento campesino fueron detenidos. Según las cifras del Gobierno, 273 personas han sido detenidas en relación con las protestas, pero cifras de la sociedad civil las elevan a 586.

“El número de manifestaciones en Nicaragua ha disminuido drásticamente en los últimos meses, pero lejos de ser una señal de normalidad, tememos que las acciones de las autoridades hayan disuadido a las personas de participar, restringiendo severamente el ejercicio del derecho a la protesta pacífica. Recordamos al Estado nicaragüense la necesidad de respetar los derechos a la libertad de opinión y expresión y reunión pacífica”, aseguró Liz Throssel, la portavoz de la Oficina.

La ONU continúa monitoreando la situación de derechos humanos en Nicaragua a distancia y publica informes mensuales.