Ibrahim Boubacar Keita, en el poder desde 2013, fue detenido junto a su primer ministro y conducido a un campamento militar

El presidente de Mali, Ibrahim Boubacar Keita, anunció su dimisión y la disolución del Parlamento y del gobierno en una alocución difundida en la madrugada del miércoles (19.08.2020) por la televisión nacional, ORTM, unas horas después de haber sido detenido por militares rebeldes. Keita anunció, con voz grave, que dejaba el cargo para evitar un baño de sangre.

“Querría en este momento preciso, al tiempo que agradezco al pueblo maliense su acompañamiento a lo largo de estos largos años y su caluroso afecto, anunciarles mi decisión de abandonar mis funciones, todas mis funciones a partir de este momento”, con “todas las consecuencias que se derivan: la disolución de la Asamblea Nacional y la del gobierno”, dijo Keita.

El golpe militar ha sido condenado internacionalmente. La primera condena vino de la Comunidad de Estados de África del Oeste (CEDEAO), a la que pertenece Mali, que en un comunicado urgente instó a los militares a “volver a los cuarteles sin dilación”, al tiempo que expresaba su “firme oposición a todo cambio político anticonstitucional”.

Francia, que tiene una misión militar desplegado en Mali desde 2013, también ha expresado su preocupación.

El secretario general de la ONU, António Guterres, condenó el “motín militar” en Mali y exigió la liberación inmediata y sin condiciones del presidente del país, Ibrahim Bubacar Keita, y otros miembros del gobierno, mientras que el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, advirtió de que un golpe de Estado “nunca es la solución a una crisis”.