Ya son diez las personas fallecidas a causa de los fuertes vientos y lluvias torrenciales que mantiene en alerta a varias regiones del país, después de la caída de árboles y el desbordamiento de algunos ríos, según los medios italianos.

La emergencia continúa en seis regiones que se encuentran aún en alerta roja: Lombardía, Veneto, Friuli Venecia Julia, Liguria y Trentino Alto Adige (norte) y Abruzos (centro) y la alerta naranja continúa en buena parte del resto del país y la isla meridional de Sicilia.

La situación es particularmente crítica en Liguria, donde cerca 20.000 personas están sin energía eléctrica y en Génova sigue cerrado desde ayer el aeropuerto por los fuertes vientos. Los colegios también permanecen cerrados en muchas ciudades entre ellas Venecia, Génova, Nápoles y Roma.

En la capital italiana, los bomberos tuvieron que intervenir en 100 emergencias sobre todo por la caída de ramas y árboles.
En Venecia la marea subió hasta los 156 centímetros sobre el nivel del mar -el máximo desde 2008-, lo que ha provocado la conocida como “agua alta”, la inundación de sus calles y de la Plaza de San Marcos, así como la suspensión de la red de transporte público urbano, los “vaporetti”.