Naciones Unidas pide el alto de hostilidades y la protección de los civiles

Bajas civiles, hospitales dañados, fuentes de suministro de agua y electricidad destruidas, desplazados en peligro dentro de sus campamentos y otros que huyen para salvar sus vidas de nuevo es el escenario de bombardeos aéreos y embestidas terrestres de la ofensiva turca. 

El Secretario General de la ONU dijo estar muy preocupado por los acontecimientos militares en el noreste de Siria que, según informaciones procedentes de la región, ya han provocado muchas bajas civiles y el desplazamiento de al menos 160.000 personas

“António Guterres continúa instando a la máxima moderación y recalca que cualquier operación militar debe respetar plenamente el derecho internacional, incluida la Carta de las Naciones Unidas y las leyes humanitarias”, expresó su portavoz en un comunicado difundido el lunes.

Guterres hizo un llamamiento a las partes a resolver sus diferencias por medios pacíficos y resaltó que los civiles que no participan en las hostilidades deben estar protegidos en todo momento.

El titular de la ONU recalcó las vulnerabilidades de los desplazados internos y recordó que debe garantizarse el acceso humanitario sostenido y sin trabas a los civiles necesitados, incluid la ayuda transfronteriza, “para permitir que las Naciones Unidas y sus socios humanitarios continúen llevando a cabo su labor crítica en el norte de Siria”, dijo.

El Secretario General se hizo eco a lo dicho la semana pasada por la Comisión Internacional de Investigación para Siria: “las operaciones militares actuales podrían conducir a la liberación involuntaria de personas asociadas con el ISIS, con todas las consecuencias que esto podría conllevar”.

Guterres recordó la resolución 2254 del Consejo de Seguridad, que subraya que cualquier solución a la crisis de Siria debe reafirmar la soberanía, la independencia, la unidad y la integridad territorial del país.

Una situación humanitaria grave

Hasta el pasado domingo 13 de octubre, se han registrado aproximadamente de 150.000 a 160.000 movimientos de población, con desplazamientos que siguen aumentando. También hay graves preocupaciones para la población en el campamento de Ein Issa, que alberga a aproximadamente 13.000 civiles debido a las hostilidades en curso y los bombardeos en las cercanías.