Dicho fenómeno se da en los insectos con metamorfosis completa.

En este caso, no vamos a hablar de biología o de insectos, pero es el proceso que se ha dado en la promoción de viviendas de Ramón y Cajal. Un edificio originario de oficinas, pensado y diseñado para albergar despachos, salas de reuniones y grandes áreas de trabajo que ha terminado convirtiéndose en uno de los edificios de viviendas de “mayor postín” de la ciudad. No es un proceso sencillo ni mucho menos, y más cuando ya se había ejecutado su estructura. A mitad de camino cambió su destino, y el cambio no ha podido salir mejor.

Aedas Homes, que compró una estructura vacía, ha puesto en valor un edificio que llevaba parado desde la crisis. Una estructura de hormigón que rompía la imagen de la Avenida Ramón y Cajal. Al menos estaba terminada la gasolinera, pero: ¿Qué pasaba con el edificio? Le cogió la crisis y ahí quedó, varado en mitad de la ciudad.

Aedas Homes pensó que podía reconvertirlo, darle un nuevo uso y, para ello, confió en el mismo equipo de arquitectos que diseñaron las oficinas, el estudio sevillano Hombre de Piedra, encabezado por Juan Manuel Rojas y Laura Domínguez.

¿Y cómo lo hicieron? Porque para un edificio de oficinas se necesitan grandes espacios, y con los nuevos modelos de oficinas y las formas de trabajo actuales, casi sin divisiones. En cambio, las viviendas tienen unas necesidades bien distintas. Están mucho más compartimentadas y, sobre todo, necesitan luz y ventilación natural en todas sus estancias, salvo en baños y vestidores. Para ello, optaron por abrir patios de luces intermedios en su eje longitudinal, que van a generar las separaciones entre viviendas y las van a dotar de iluminación y ventilación cruzada. Estructuralmente es el cambio radical que sufre el edificio. Siguiendo el símil biológico, le cambiaron la forma de respirar. Gracias a estos patios, se organizan las viviendas: salones y dormitorios que dan a la calle, y la cocina al patio interior.

El otro gran gesto es la espina dorsal que atraviesa el edificio para acceder a cada vivienda. Aquí la segunda clave, huyendo del típico pasillo de hotel con habitaciones a ambos lados. Éste se va quebrando, convirtiéndose en varios pasillos que se adaptan a la escala humana, y así dejando de lado el largo o aburrido corredor. Además, se conectan a los patios, generándose un microclima en ellos que ayuda a la climatización natural de las viviendas.

Lo que nos queda es protegernos del exterior, puesto que tiene la mitad de sus viviendas con orientación sur y la otra mitad dando al norte. Para ello se crea una doble fachada, un caparazón que protege a las viviendas: huecos de dimensiones controladas con vuelos que generan sombra y evitan la radiación solar directa en el sur y grandes terrazas acristaladas al norte.

¿Y las viviendas? Pues viviendas de lujo. ¿Y que es el lujo cuando hablamos de viviendas? No nos vayamos a imágenes horteras con muchos materiales dorados y brillantes, o mezclas de cosas caras que al final no hacen más que denotar el no buen gusto de sus habitantes. Contaron con una ventaja, eso sí, a las oficinas se les da mayor altura que a las viviendas. Si lo pensamos bien, el lujo es espacio.

Creo que es la mayor cualidad de las viviendas, bien es cierto que se han dotado de los mejores materiales y detalles, pero lo principal es la espacialidad de la que disfrutarán sus inquilinos. Y bien organizada. Que no es cosa banal. Por un lado, el día y la vida, relacionando el salón como corazón de la casa con cocina y terraza, y la noche y el descanso a otro, los dormitorios.

A dichas características se le unen las calidades de sus acabados, las cocinas con doble puerta al recibidor y al salón facilitando la circulación, los armarios empotrados, las grandes puertas, el dormitorio principal con vestidor y baño, la terraza y sus grandes ventanales, la piscina en la cubierta, las dos plazas de garaje, el trastero, la noble entrada de la que dispone el edificio, haciendo de transición entre la calle y el interior, etc. Sí, muchas cosas que aportan, pero que, no nos olvidemos, no serían nada si no fuera por el espacio que complementan.

Y así fue como el edificio empezó siendo oficinas y terminó felizmente siendo viviendas. Mi más sincera enhorabuena.

David Martínez Moreno

Arquitecto

La promotora AEDAS Homes ha concluido su proyecto Ramón y Cajal en Sevilla, con el que ha reconvertido un esqueleto de hormigón abandonado en 54 exclusivas viviendas en el corazón de la ciudad hispalense. La promoción de Ramón y Cajal cuenta con viviendas -de uno a cuatro dormitorios de 90 a 170 metros cuadrados-, garajes y trasteros.