Hoy nadie cuestiona que el sector cultural genera una importante actividad económica y de ocupación. Así lo acreditan los últimos datos de empleo cultural publicados por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, que muestran que en 2016 Andalucía contaba con 64.300 empleos culturales, cifra que ascendía a 544.700 en toda España. Se trata, además, de un sector que ocupa a profesionales con una elevada formación académica, en un momento en el que debemos apostar por un modelo de desarrollo basado en el conocimiento, el talento y la creatividad.

El mundo editorial, las artes escénicas, la música, el cine y el audiovisual, el patrimonio, el flamenco o sectores emergentes como la animación y los videojuegos son ámbitos en los que nuestros jóvenes pueden encontrar oportunidades de desarrollo profesional.

Dentro de las industrias culturales destaca especialmente la cinematografía y el audiovisual, que ha batido récord de rodajes en nuestra comunidad. Para impulsar aún más esta actividad, hemos elaborado y aprobado en el Consejo de Gobierno la Ley del Cine en Andalucía, que ya ha iniciado su tramitación parlamentaria, y que va a garantizar un marco de financiación estable a un sector que proyecta una imagen de Andalucía innovadora, competitiva y de vanguardia en el escenario internacional.

Siendo esto importante, también lo es que la cultura guarda una estrecha relación con el desarrollo personal y el bienestar individual y, al mismo tiempo, con valores educativos y sociales esenciales. De ahí que los organismos internacionales y los gobiernos responsables apuesten cada vez más por la cultura como elemento de desarrollo y como factor de cohesión social y estabilidad. No es casualidad que, en el momento actual, el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea hayan declarado 2018 como Año Europeo del Patrimonio Cultural. Lo han hecho considerando el patrimonio cultural de Europa como un recurso compartido que atesora un gran potencial económico, pero también por ser un elemento fundamental para favorecer el diálogo intercultural, la diversidad y la convivencia.

Por esas mismas razones, desde la Consejería de Cultura impulsamos nuestra política cultural desde una doble perspectiva: por un lado, por la importancia de la cultura en la conformación de la ciudadanía, y, por otro, por su peso como cuarto pilar del desarrollo sostenible, junto con la inclusión social, el desarrollo económico y la preservación del medioambiente.

El patrimonio y la cultura son recursos estratégicos que han demostrado su capacidad de atraer inversiones y visitas. Así lo reflejan los datos de turismo cultural, que ponen de manifiesto que en 2016 la cultura andaluza atrajo a un total de 8,3 millones de visitantes, es decir, que una de cada tres personas que nos visitó lo hizo por nuestra cultura.

Andalucía renueva cada año su programación cultural, ofreciendo la posibilidad de disfrutar de una cultura viva, que muestra nuestra historia milenaria junto a la creatividad contemporánea. En materia de patrimonio, desde la Junta de Andalucía seguimos sumando atractivos a nuestra tierra. Cerramos 2017 con la inauguración del Museo Íbero en Jaén, una infraestructura cultural que va a incorporar a esa provincia al mapa de los destinos culturales de referencia. En 2018 tenemos como reto lograr que Andalucía, que ya es la comunidad española con más Bienes de Interés Cultural protegidos, pase a ser también la que cuenta con más reconocimientos de UNESCO, culminando con éxito la candidatura de la Ciudad Califal de Medina Azahara a la lista de Patrimonio Mundial. Porque apostando por la cultura, construimos futuro para Andalucía.

Miguel Ángel Vázquez Bermúdez

Consejero de Cultura

Junta de Andalucía