Mediante una carta pastoral dirigida a los sacerdotes de su diócesis, el obispo de Kikwit (república Democrática del Congo), monseñor Timothée Bodika, habla de al menos 14 casos confirmados en la capital, Kinshasa y asegura que se trata de una pandemia “capaz de distorsionar la vida normal, de la cual, sin embargo, debe surgir una invitación a la oración y el apoyo de aquellos que luchan con Covid-19, tanto por los enfermos como por el personal sanitario”.  

“Este drama que enfrenta el mundo, nuestra ciudad ya lo ha experimentado, de una forma u otra, en 1995, durante la epidemia causada por el mortal virus del Ébola”, ha asegurado el obispo.

“Todo el mundo puso la mirada en nuestro pueblo e intentó erradicar este flagelo – explica – sin embargo, muchas familias se han visto afectadas por los efectos secundarios de ese brote, incluido el trauma psicológico, que todavía están presentes”. El obispo de Kikwit asegura además que esto, hoy, “motiva aún más su solidaridad con todas las víctimas de coronavirus”.

Por otra parte, el Consejo de Religiones de Mauricio considera que esta pandemia “es una oportunidad para consolidar la paz y la armonía en el país”. En una nota publicada en el sitio web de la diócesis de Port-Louis, el organismo reflexiona sobre cómo la situación actual ofrece “la oportunidad de tomar algunas decisiones que podrían conducir a una mejora cualitativa en nuestra vida como ciudadanos”, no solo en el campo de la salud para evitar la propagación del virus Covid-19: por ejemplo – se lee en la nota –  “intensificar la producción local de frutas y verduras para lograr gradualmente la autosuficiencia alimentaria; estar cada vez más atento a la salvaguarda de la Creación y aprender a respetar las reglas”. “En nuestras relaciones interpersonales debemos poner mayor énfasis en el respeto a los demás, especialmente a los más vulnerables” concluye la nota

(fuente: Vatican News)